Descubre los mitos y verdades sobre el café

¿Cómo empezar una mañana sin el impulso energético y mental de una taza de café? Para muchos, es un hábito inevitable que, incluso, se repite durante la jornada. Sin embargo, poco sabemos sobre los peligros de consumir esta bebida en exceso, y menos aún sobre los beneficios de consumirla en cantidades adecuadas.
Muchos consumidores de café consideran su ingesta como un remedio para el agotamiento o como una inyección de energía, debido su contenido de cafeína. Esta suposición es correcta, pero lo que se debe considerar es que esta resulta especialmente efectiva en individuos no acostumbrados a ella, y que produce un incremento del ritmo metabólico y respiratorio, además de que mejora el rendimiento y la resistencia durante una actividad prolongada, tanto intelectual como deportiva.
Por otro lado, se habla de sus efectos en la prevención del Alzheimer y otras enfermedades seniles. Los estudios sobre este tema no son muy concluyentes, pero lo que sí se ha comprobado es que consumir 200 miligramos de cafeína (dos tazas de café expreso) puede estimular la  a largo plazo.
Sus propiedades sobre condiciones mentales como la depresión también han sido corroboradas, especialmente en la población . Se estima que las mujeres que beben cuatro o más tazas al día tienen un 20% menos de probabilidad de sufrir este  de trastorno.
LA OTRA CARA
Sobre sus efectos negativos se ha dicho mucho, pero al parecer no hay pruebas irrefutables. Mientras que algunos estudios afirman que los menores de 55 años que ingieren más de cuatro tazas de café al día tienen un 21% más posibilidades de morir por un fallo cardíaco, otras investigaciones relacionan la ingesta de tres tazas al día con la disminución del riesgo de sufrir un infarto.

Pero hay una consecuencia irrefutable de la que debemos estar prevenidos: la adicción a la cafeína. Las personas acostumbradas a tomar entre cuatro y seis tazas diarias pueden llegar a padecer un síndrome de abstinencia similar al de otras drogas si no cumplen con su consumo habitual. Sin embargo, se ha señalado que, a diferencia de la producida por el tabaco o el alcohol, la adicción a esta sustancia no es grave ni permanente. Así que evalúa sus pros y contras y decide con información.
Aquí algunos tips brindados por Karin Serván, Licenciada y Magíster en Nutrición:
Estudios recientes dan cuenta de que el consumo de café se asocia con un menor riesgo de diabetes tipo 2, daño hepático y enfermedades neurodegenerativas, probablemente debido a su contenido de antioxidantes.
Su aporte nutricional es pobre, pero tiene componentes antioxidantes como los ácidos fenólicos, principalmente el ácido clorogénico.
No hay estudios que lo demuestren, pero se sabe que la cafeína reduce el cansancio, incrementa el estado de alerta y es un estimulante del sistema nervioso central. No obstante, estos efectos dependen de las características propias de cada persona, pues hay quienes son sensibles a la cafeína. El efecto negativo sí tiene que ver con la frecuencia y concentración de esta sustancia.
Tampoco hay estudios que demuestren que las concentraciones moderadas y bajas de café produzcan gastritis. Por lo general, esta condición tiene mayor relación con los malos hábitos de alimentación y el horario de consumo de los alimentos.
Estudios realizados en personas diagnosticadas con cirrosis hepática concluyen que el café contendría algún componente protector del hígado frente al desarrollo de la cirrosis.
Mi recomendación es consumir entre 3 a 4 tazas de café instantáneo o 3 tazas de café pasado.
En definitiva, consume café moderadamente, lleva una dieta adecuada con alimentos variados y realiza actividad física.
Fuente: RPP

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