La represión para los artistas en los duros 12 años de gobierno de Balaguer

En la época de los famosos 12 años del gobierno del doctor Joaquín Balaguer ocurrieron acciones y situaciones verdaderamente represivas para el arte popular y sus exponentes.

Ramón Leonardo y los integrantes del grupo Expresión Joven tenían encima una vigilancia estricta de los organismos de seguridad. Y fresca tenemos la ocasiónenm que la policía intervino en una presentación y le pusieron de corbata una guitarra al manager al golpearlo por la cabeza con la misma.

Nosotros mismos tuvimos la dicha de guardar prisión por un fin de semana en San Juan de la Maguana junto a los integrantes del Teatro Universitario. Ello aparte de posteriormente nos prohibieron la obra teatral Tataiba en Villa Vázquez, y la policía rodeó el Club Mauricio Báez cuando esa misma obra fue presentada en su cancha para la gente de Villa Juana, en la época en que el joven Leonel Fernández, era secretario de cultura de la entidad barrial.
Los periodistas Bonaparte Gautgreaux Piñeyro se encontraba entre los espectadores, al igual que Luis Fernández, que escribió una crónica en El Nacional sobre el asedio policial a nuestro grupo teatral.


A Marcos de Córdoba (El Sheriff) lo apresaron en una ocasión, no por problemas políticos, sino por una actitud de intolerancia por un show que había presentado para los niños conjuntamente con la empresa Adri's Productions de Adriano Rodríguez. Fue un show con los Super Héroes y una serie de personajes de historietas y comics. Las autoridades accionaron en su contra porque la promoción que se hizo fue de que los Super Héroes venían desde fuera, y el "vivo" del Sheriff lo que hizo fue disfrazar gente dominicana con los trajes de los mismos, y gente se dio cuenta y lo acusaron de fraude.
Hasta nosotros contribuimos con el lío que se le formó al Sheriff, pues publicamos en nuestra columna de El Nacional, que la Mujer Maravilla no era otra que Juanita Rodríguez, la hija de Adriano Rodríguez disfrazada.

Los personajes desfilaron por el malecón en una caravana, y recuerdo que a Gozilla se le rompió el rabo, y dejó la cola tirada en el trayecto.

En días pasados nos encontramos con el Sheriff Marcos y le recordamos el caso, y se justificó diciendo que cómo pretendían que por ejemplo trajera a Johnny Weissmuller el verdadero actor y original actor de Tarzán a representar el personaje. Que tenían que ser dobles, y criollos, porque para el caso era lo mismo estando debajo de un disfraz.

Su apresamiento fue considerado injusto, pues sería lo mismo que exigirle a las tiendas que tienen a Santa Claus ahora en Navidad que sea el verdadero personaje el que esté en vivo jugando con los niños y riéndose jo, jo, jo.
Con el agravante, de que ya no está Tommy Show, para finalizar con su !Ay caramba!

Pero siguiendo con la representación, se recuerda la vez con Bonny Cepeda y su orquesta se aparecieron en el Show del Mediodía vestidos todos con la bandera dominicana, dizque en señal de patriotismo, creyendo que se la esaba comiendo, y no bien tgerminaron de su actuación en Color visión, cuando lo estaba esperando en la puerta del canal un contingente policial con dos guaguas de las que les decían "perreras", y se los llevaron a todos presos para el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva.

Recordamos que los primeros en llegar al lugar al enterarnos de lo acontecido, fueron Johnny Ventura y El Zorro.

Allí encontramos a Bonny "más asustado que un chivo", alegando que no había tenido intención de ofender al símbolo patrio por el uso que le había dado.

Por suerte, dada la influencia de Johnny Ventura, el asunto se resolvió satisfactoriamente . Aunque hay que decir que El Caballo no era santo de la devoción del gobierno de Balaguer, pues había escenificado protestas contra el régimen. Una de las más singulares y sonadas en su tiempo, fue cuando ocupó la iglesia de San Carlos, donde se encerró con sus músicos, en reclamo de que pusieran en libertad a presos políticos.

En la ocasión nos tocó cubrir los hechos para el periódico El Nacional.

Alipio Cocco Cabrera también fue víctima de la represión en la época en que laboraba para El Nacional, antes de irse a residir a Nueva York.

En el periódico había un radioreceptor que captaba la frecuencia de mando de la policía, precisamente la del “dispacher” que ordenaba las operaciones donde se producía algún suceso, así como sucede con los radios de los taxis.

Alipio escuchó en el radio que la policía había ordenado el acordonamiento de una cuadra en el sector de Ciudad Nueva, en una de cuyas casas se encontraba presuntamente un líder de izquiera al que los organismos de seguridad y la policía estaban buscando.



Rissy, Coco y Rafelito Marrero
Raudo y veloz, Alipio llegó a la zona de contingencia, libreta en mano, tratando de conseguir una noticia que de seguro podía ser de primera plana. Pero lo hizo tan rápido que llegó primero que la policía al lugar del hecho.

Cuando vino a llegar al lugar el coronel Moncho Henríquez, a la sazón Jefe del Servicio Secretro y desplegó las tropas policiales en el perímetro, Alipio ya estaba dentro.

¡Oh!, y en vez de quedarse callado, fue y contactó al coronel para preguntarle a quién era que estaban persiguiendo.
-¿Y cómo se enteró usted de que estaba en marcha esta operación policial, usted nos tiene infiltrados.?. Usted ha roto un cerco policial muy importante. ¡Es más tránquenlo!- le gritó frenético el oficial, argumentando que Alipio le había puesto en peligro la operación.

Y los agentes cumplieron de inmediato la orden y metieron de cabeza a Alipio en la perrera.

Tuvo luego Ramón Reyes, el Jefe de redacción que ir a buscarlo al Palacio de la Policía por ordenes de Rafael Molina Morillo, que en ese tiempo era dueño de Publicaciones Ahora y El Nacional.

Alipio Coco aprendió ahí de verdad, como es que se le entra el agua al coco….

Otra de las actitudes represivas era la del gobierno contra Sonia Silvestre, a la cual la tildaban de comunista por sus viajes y acercamientos a Cuba.

Ya les conté que Yaqui Núñez nos hacía las confidencias de todo lo que los organismos de seguridad le habían montado y de la vigilancia que le tenían, en esa época en era esposo de la cantante, quien se mantenía en una posición contestaria.

Hasta los anuncios del gobierno y de la Tabacalera se los negaban. Yaqui hasta temía una agresión hacia ella, porque nos lo dijo.

En fin señores, hoy los artistas van en coche sin los niveles de represión de aquellos tiempos.


Los que caen presos ahora son algunos urbanos, no por política, sino por vagabunderías, como el golpeo de mujeres.

Los tiempos cambian...
Por Joseph Caceres

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