Colesterol "bueno": Cuanto más tengas, mejor

Al medir los niveles de colesterol, durante mucho tiempo pensamos que conviene el LDL, llamado “malo”, pero hoy se reconoce que puede ser de mucho beneficio en la prevención del infarto cardíaco subir el “bueno” o HDL. Un especialista del Hospital Italiano aclara todas las dudas.
Al colesterol HDL se lo llama “bueno” porque es el que saca o puede sacar el colesterol depositado en las arterias y llevarlo al hígado para que después se elimine. Además, tiene otras funciones que son protectoras de las arterias. Entonces, cuanto más tengamos, mejor. En las  es ideal que los valores sean mayores a 50/55 y en los varones más de 40/45 miligramos por ciento.
¿Por qué puede estar bajo el colesterol “bueno”?
El sobrepeso y el sedentarismo contribuyen, en especial para quienes tienen predisposición genética. El tabaquismo también es un factor importante. Además, cuentan con mayor predisposición a tener bajo el colesterol “bueno” quienes tienden a tener glucemias altas (como los diabéticos), las personas que tienen pancita y las personas de edad media o de edad mayor que no realizan actividad .
¿Qué se puede hacer para subirlo?
¡Mucho! El  responde fabricando más colesterol “bueno” cuando introducimos determinados estímulos, como hacer actividad física y, en algunos casos, cuando se baja de peso o se deja de fumar.
¿Cuánto ejercicio hace falta y por cuántos meses?
Si una persona no realiza actividad alguna es muy bueno comenzar, aunque esto todavía no sea suficiente como para que se vea reflejado en una suba del colesterol “bueno”.
* Se necesita cantidad. Hará falta un determinado  de ejercicio, no bastará con 15 minutos dos veces por semana. Se necesitará, entonces, al menos una hora de ejercicio aeróbico (bailar, nadar, bicicleta, etc.) la mayor parte de los días de semana. Algún tipo de ejercicio con cargas livianas (pesas, aparatos, bandas elásticas) también pueden ser beneficioso.
* Se necesita tiempo. Miguel, un paciente, nos contaba que había logrado cambiar su rutina y hacer ejercicio, pero se sentía frustrado porque no podía subir sus niveles de colesterol “bueno” luego de tres meses de esfuerzo. Le costó creer que el cuerpo no puede aumentarlo de golpe. Al parecer, “la fábrica” es pequeña, su capacidad de “hacerse rico” pronto es limitada. Pero lentamente, con sus tiempos, se va acumulando el beneficio de estos cambios en el cuerpo.
Al colesterol bueno hay que darle tiempo, la suba en los valores se notará en los análisis de seis meses a un año.
¿Qué alimentos colaboran para que suba?
¡Por suerte no hay que hacer siete clases de dietas! Comer una comida protectora basada en vegetales y frutas, utilizando aceites buenos y con menos harinas y azúcares refinados, siempre ayuda a tener un mejor perfil de grasas de la sangre, una mejor silueta y un mejor control de la presión arterial. Por lo tanto, permiten alcanzar un buen estado general de salud.
Las grasas buenas monoinsaturadas (omega 3 y omega 9) pueden ayudar a mejorarlo. Se encuentran, por ejemplo, en el aceite de oliva, la palta y el maní sin sal.
Prevenir - Hacer - Medir
Cabe destacar que el beneficio de lo que hacemos no siempre se expresa en números. En estos tiempos, donde todo es “medible”, las personas hacen esfuerzos para estar mejor y producen efectos intangibles que, en ocasiones, no se reflejan en un análisis, en la balanza o en la presión arterial.
Por ejemplo, se sabe que cuando uno come sano está protegiendo las arterias, al margen de los valores alcanzados. Si bien esto es esperado, no dejó de sorprender a la comunidad científica que el llamado “Estudio de los siete países” mostrara que -a igual valores de presión y colesterol- el riesgo cardiovascular puede cambiar muchísimo dependiendo del lugar del mundo en dónde uno vive (y con lo que se alimente).
De aquí surgió la idea de una dieta protectora, que no siempre expresará sus beneficios en un análisis o en una medición de presión arterial. Este concepto es ampliamente aceptado en el presente. Lo mismo sucede con el ejercicio, mas aún en el caso del colesterol HDL, donde el efecto visible, de existir, puede tardar meses en aparecer.

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