¿Le negaron la visa? No hay por qué deprimirse


En 1943 el humanista Abraham Maslow planteó la pirámide de Maslow o jerarquía de las necesidades humanas. En una gran proporción la explicación de Maslow apuntaba hacia la motivación que debe tener todo ser humano en función de satisfacer sus necesidades.


 El ser humano, en búsqueda de cumplir y lograr satisfacer dichas necesidades, inconforme en ocasiones con el precario estilo de vida que lleva y con el estancamiento de su desarrollo, ve la emigración como una posibilidad de un cambio de vida y mayores oportunidades de superación, seguridad, salud, empleo, educación, reconocimiento y autorrealización. 

 Muchos se lanzan a otros horizontes con la esperanza de encontrar un futuro mejor, y ¿quién no ha escuchado hablar del sueño americano? Diariamente largas filas ocupan el consulado de los Estados Unidos, en búsqueda del anhelado permiso. Son tantos los sueños, las esperanzas, los proyectos de vida y desarrollo, que albergan durante meses y años las personas que han realizado los preparativos para acudir a su cita consular, que experimentan altos niveles de ansiedad y temor, en función de ese día. Al recibir una respuesta negativa podrían ser afectados por sensaciones similares a las experimentadas cuando se recibe un “no en el altar”. 

 La creencia de que la visa americana es otorgada al azar crea temor e incluso una predisposición psicológica al momento de la entrevista. 

 Cuando el objetivo es emigrar y no ocurre tras varios intentos, surgen las depresiones, la desesperanza y la búsqueda de alternativas de alto riesgo, convirtiéndose en ocasiones en una idea obsesiva bajo la falsa creencia de que la vida le sonreirá con el simple hecho de emigrar

. (+) EL LADO NEGATIVO DE LA EMIGRACIÓN

 Cuando un individuo cifra su bienestar en salir de un lugar, es momento de buscar terapia psicológica y familiar que ayude no solamente a quien vive el trauma, sino también a la familia. 

 Hoy observamos muchos hogares divididos atravesando situaciones de disfuncionalidad, como consecuencia del abandono emocional y físico a causa de la emigración.

 Cuando emigrar se convierte en una idea fija, en un único tema de conversación y la vida de la persona gira en torno a esto, incluso poniendo a un lado sus obligaciones y responsabilidades, es el momento de detenerse y replantearse un nuevo proyecto de vida. 


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