Historia de un no vidente: “perdí la vista pero no las ganas de luchar” (ver video)

A pesar de que en el  momento no entendía cómo sería su nueva vida, después  haber  perdido la vista,  a los 29 años de edad,  quedando sólo y sin trabajo, esto impulsó a Samuel Beriguete a  aceptar su  nueva condición y seguir adelante.
Residente en el Distrito Municipal de la Victoria, provincia Santo Domingo Norte, donde lleva  veinte años viviendo en una casa, que gracias a su trabajo ha logrado construir dedicándose a la venta de Suaper que él mismo elabora, además de trabajar como masajista del Cuerpo Especializado para Seguridad del Metro de Santo Domingo (CESMET), donde labora desde hace dos años.
Cuenta que todo empezó con unos pequeños dolores de cabeza  a los que   no prestó atención a tiempo,  que posteriormente le trajo como consecuencia  una ceguera total.
Con dos sillones, un radio, y sus instrumentos de trabajo, vive Samuel desde que sus cuatro hijos alcanzaron la mayoría de edad y se independizaron. Dice no sentirse solo ya qué, el amor y el  cariño que le expresan a diario sus vecinos y familiares compensa la falta de sus hijos.
Manifiesta que su discapacidad visual   no ha sido un obstáculo en su vida,  pues a pesar de su condición,  ha aprendido a  realiza todas sus actividades cotidianas con mucha destreza.
A sus 45 años de edad, Samuel, dice sentirse  un hombre feliz  y agradecido de Dios, a pesar de las precarias condiciones  en las que vive.
Agradece al Patronato Nacional de Ciegos por la ayuda psicológica, además, de los cursos allí realizados: Manualidades, Servicio al Cliente,  Masajes Terapéuticos,  con los cuales hoy se gana la vida.
Pide al gobierno mayores oportunidades de empleo a personas que tienen una  condición especial, ya que, según afirma, la gran mayoría han sido capacitados en diferentes aéreas y siente que el gobierno y las autoridades no los toman en cuenta para el mercado laboral.
Samuel, un ejemplo que como él existen cientos de  personas en condición especial que tiene el deseo de contribuir  a la sociedad, afirma que sólo hace falta y que el gobierno y la sociedad en general  les brinden la oportunidad para desarrollarse.

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