¿Qué sabes del sexo anal?

Por: Dra. Nancy Álvarez
Nuestro equipo ha decidido intentar contestar las preguntas que nos llegan a través de las redes sociales. No será fácil porque son miles, pero lo estamos intentando. Una muy interesante decía:
“Tengo 18 años y hace poco practiqué sexo anal con mi pareja. Fue la primera vez que lo hice y a decir verdad no me dolió nada como dicen que duele. ¿Por qué no me dolió? ¿Por qué no batalló en entrar?“
Esta pregunta me hizo pensar que debíamos hablar sobre el tema. Aquí vamos.
El sexo anal es muy “mal visto” por muchos, sobre todo por los homofóbicos. A muchos hombres que les gusta el sexo anal no lo practican por miedo a que esto signifique “ser gay”. Otros disfrutan el sexo anal pero no se lo dicen a nadie. Es algo “prohibido” en nuestra cultura, es como “no ser macho”.
Nada más lejos de la realidad. Es una mentira del tamaño de Brasil sostener que el sexo anal sea practicado sólo por homosexuales. La homosexualidad no se define por una práctica sexual. Ojalá fuera tan sencillo el deseo y la orientación sexual. Se es homosexual cuando una persona desea y se enamora de otra persona de su mismo sexo. De hecho, muchos homosexuales no practican el sexo anal pero a muchos heterosexuales les gusta y lo llevan a cabo con sus parejas.
Para los sexólogos, toda conducta practicada por dos adultos en común acuerdo, en privado y sin hacer daño a terceros, es aceptada. Si ese es su caso y practica sexo anal, tenga en cuenta lo siguiente:
  • Siempre debe penetrar con un condón o preservativo, pues en el ano hay mayor riesgo de obtener una infección que en la vagina. Después de penetrar en el ano, si está teniendo sexo con una mujer y quiere penetrar por la vagina, hay que retirar el condón o preservativo y colocar otro (si es que lo usa con su pareja) antes de tener un coito vaginal. Repito, esto evita que las bacterias del ano entren a la vagina. No hacerlo así puede ocasionar infección a la pareja sexual.
  • En el momento de la penetración anal la mujer debe estar bien relajada y en una posición cómoda para evitar que le duela. Preferiblemente debe usarse lubricación. Ojo, que la lubricación debe ser con base de agua ya que si fuera con base de aceite pudiera romper el condón. La lubricación facilita la penetración y evita el dolor.
  • Si usted no desea esa práctica y su pareja sí, lea sobre penetración anal y converse con su pareja las razones que la llevan a rechazarla. Dentro de lo posible, debemos hacer sentir a nuestra pareja satisfecha pero nadie tiene derecho a obligar a otro ser humano a mantener prácticas sexuales que rechaza. El tema debe ser verbalizado y discutido, ambos deben informarse sobre esta práctica, trabajar su rechazo e intentar entender el por qué.
Así, a mi fan de Facebook le diría que quizás no le dolió porque estaba lubricada y relajada. Si uno está relajado y lubricado, será fácil la penetración, tanto vaginal como analmente. Le aconsejo que evite un embarazo, es muy joven, y que se eduquen sexualmente.

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