Trujillo, ¿el primer promotor del turismo de la RD?

El Estado dominicano llegó a acumular un patrimonio hotelero compuesto por unos 19 establecimientos 
Cuando en junio del 1971 el Poder Ejecutivo promulgó la ley 153, de promoción e incentivo del desarrollo turístico, estableció lo que ha sido considerado como la visión estatal moderna para el fomento de la llamada industria sin chimeneas.Ese modelo fue reforzado por la creación, en el Banco Central, del fondo para el financiamiento de la infraestructura turística (Infratur), una unidad crediticia de segundo piso que canalizaba recursos de organismos internacionales, esencialmente del Banco Mundial, para financiar proyectos turísticos, principalmente hoteleros.

Playa Dorada, en Puerto Plata, fue la primera expresión de esas dos medidas estatales para catapultar el turismo y convertirlo en lo que es hoy, la principal fuente de generación de divisas de la economía dominicana.

Pero existe la duda de si esas acciones de principio de la década de los 70 fue la primera y única medida estatal que refleja una visión gubernamental o presidencial para desarrollar el turismo. A finales de la década de los años 30 y a principios de los 40 el dictador Rafael L. Trujillo Molina decidió la construcción de numerosos hoteles en los principales pueblos y provincias del país que posibilitaron el surgimiento de la hotelería dominicana, actividad que hasta entonces había estado en manos de empresarios privados extranjeros, principalmente puertorriqueños, españoles y alemanes.

elCaribe consultó a los historiadores Mu-Kien Adriana San y Juan Daniel Balcácer para establecer si se trató de una política gubernamental de promoción turística, la ejecutada por Trujillo con la construcción de hoteles. Ambos dijeron que que no tienen una opinión definida al respecto. Mu-Kien dijo que la historia del turismo dominicano todavía no ha sido estudiada, aunque adelantó que ella junto a otro estudioso de la historia tienen en proyecto investigar sobre el tema.

Balcácer, en tanto, planteó la posibilidad de que Trujillo albergara una visión de desarrollo del turismo, al menos interno, porque los hoteles que hizo construir en diferentes pueblos del país no fueron para usarlos como estadía en sus frecuentes visitas al interior, porque le habría sido mejor construir casas. Además, dotó a distintos pueblos de estructuras de hospedajes, que no existían.

El primer gran establecimiento hotelero que Trujillo ordenó construir fue el hotel Jaragua, concebido originalmente con el nombre de Hotel Nacional, el 5 de julio de 1940. Fue inaugurado, con el hombre de Hotel Jaragua, el 17 de agosto del 1942. Contaba de 66 habitaciones. Fue ampliado en 1946 para llevarlo a 75 habitaciones y dotarlo de casino de juegos y otras dependencias. Posteriormente fueron construidas otras facilidades independientes de la estructura principal en Los Jardines del Sur, y en el año 1985 la estructura fue demolida totalmente para construir la estructura actual, sometida a un proceso de remodelación el año pasado.

El diseño de la obra fue hecho por Guillermo González Sánchez, quien fue responsable de otros hoteles ordenados por Trujillo.

La carrera de construcción de hoteles estatales durante la “era” que sucedió al Jaragua continuó con el levantamiento de estructuras fuera de la capital. En el 1945 el Gobierno encargó al arquitecto Henry Gazón Bona el diseño de un hotel en San Cristóbal. Un año más tarde fue construido el Maguana, en San Juan de la Maguana, también por el arquitecto Gazón Bona.

Dos años más tarde, en 1948, le correspondió el turno a la ciudad de Santiago de los Caballeros, con el hotel Marién, luego bautizado como Matún. 
Originalmente constaba de 48 habitaciones y tres apartamentos. La carrera de construcción de hoteles en los pueblos por parte del Estado continuó y el Gobierno de Trujillo erigió otros establecimientos en Higüey, en Santiago Rodríguez, en Mao, en Sabana de la Mar, en El Seibo, en Barahona y en Jimaní.

Muestra de desarrollo

A la tendencia de hoteles de ciudades, con los cuales los entendidos consideran que Trujillo quería reflejar el concepto de desarrollo en los pueblos, también se adicionó el concepto de hoteles de playa y de montaña, cual si se promoviera el turismo de sol y playa y el ecoturismo.

Con esa diversificación de la construcción de hoteles del Estado, en 1949 se construyó en Jarabacoa el hotel Montaña, y en Boca Chica el Hamaca, el primer hotel de playa del país.

En Constanza fue construido el hotel Nueva Suiza, en 1954, consolidando el concepto de turismo de montaña.

Lo que puede asociarse como el modelo de hoteles para turismo externo inició con el evento conocido como la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre, en 1955. El evento incluyó la construcción de hoteles de mayor nivel, con el propósito de alojar a los miles de visitantes que Trujillo esperaba que llegaran al país. El hotel Paz, fue el primero de esos establecimientos, presentado como un establecimiento de ciudad, con categoría cuatro estrellas. Su nombre actual es hotel Hispaniola.

Hubo un tránsito hacia el sector privado en el país
La incursión estatal-trujillista en la hotelería pausó en 1956, con el inicio de la construcción del hotel El Embajador, que fue por mucho tiempo el mejor hotel del país y que todavía, ya en manos del sector privado, conserva prestigio internacional de establecimiento de primera categoría. La estructura fue levantada en una extensa zona para entonces apartada del centro de la ciudad y con dominio al mar. Contaba con facilidades para practicar deportes elitistas como Polo.

Con ese gran establecimiento, el Estado llegó a acumular 19 establecimientos hoteleros, algunos de los cuales, como el propio El Embajador y el Hispaniola, pasaron a manos del sector privado, otros están bajo arrendamiento a largo plazo, y algunos están cerrados.

A partir de entonces, la intervención del Estado en la hotelería bajó y el impulso fue dirigido a promover la participación del sector privado. A mediados de 1971, el entonces presidente Joaquín Balaguer promulgó la ley 153, una legislación de promoción e incentivo que exoneraba de todos los impuestos los proyectos aprobados con esa iniciativa. Como complemento, la Junta Monetaria creó el departamento Infratur, una especie de banco de segundo piso, con el objetivo de canalizar financiamiento para el desarrollo de polos turísticos. Puerto Plata fue el primer destino creado al amparo de la nueva visión.


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