Dar el seno al bebé ayuda a las mujeres con esclerosis múltiple

 A pesar de ser el alimento más antiguo de la humanidad, todavía a estas alturas no se sabe, ni muchísimo menos, todo sobre la lactancia materna. Pero desde hace unos años hasta ahora, el interés científico por este oro biológico ha ido en aumento, y hoy se conocen numerosos beneficios que el amamantamiento ofrece tanto a madres como a bebés.

De esta forma, se están observando algunos efectos protectores que este hábito ofrece frente a ciertas enfermedades, lo que está haciendo, incluso, que algunos médicos cambien su visión y su perspectiva respecto a la lactancia.
Uno de esos casos sería el de las mujeres con esclerosis múltiple, una enfermedad que afecta al sistema inmune y que hace que las propias defensas del paciente ataquen una parte de su cerebro. Concretamente, la perjudicada será la mielina, una sustancia que recibe y protege las neuronas.

Aunque todavía no se sabe por qué, las estadísticas demuestran que “es una enfermedad más frecuente en mujeres que en hombres. Aproximadamente, por cada hombre que la sufre, hay dos mujeres”, explica en conversación con EL MUNDO Ester Moral, coordinadora del grupo de enfermedades desmielinizantes de la Sociedad Española de Neurología. A pesar de que aún no se conoce la razón de que esta dolencia les afecta más a ellas que a ellos, sí parece ser que el componente hormonal es un factor importante.
El post parto, un período delicado
En este sentido, el post parto es un período especialmente delicado para las mujeres con esclerosis múltiple. “Entre el 20 y el 30% de las pacientes sufren una recaída durante los primeros tres o cuatro meses después de dar a luz”, puede leerse hoy en las páginas de la revista JAMA Neurology. Aunque tampoco está claro porque esto es así, Moral explica que puede que esté relacionado con que, en esta época, el cuerpo de la mujer sufre “muchos cambios en el sistema inmune: durante el embarazo, hay una sensación de tolerancia ante los agentes exógenos, pero cuando éste termina, el sistema inmune vuelve a su potencia habitual”, y es ahí cuando pueden surgir los nuevos brotes.
Es por este motivo que, tal y como explica Moral, hace años, la lactancia materna “se desaconsejaba de manera radical” a estas pacientes, ya que muchas veces se empieza inmediatamente después del parto el tratamiento inmunomodulador.
No obstante, según publican hoy en JAMA Neurology distintos neurólogos de varias Universidades alemanas, la lactancia materna exclusiva podría proteger frente a las posibles recaídas de las mujeres con esclerosis múltiple tras el parto. Para Moral, la investigación resulta “interesante” y coincide con “otras que van en esta línea”.
Para analizar los posibles beneficios que el amantamiento aportaría a quienes sufren esta enfermedad, los investigadores analizaron los datos de 201 mujeres embarazadas y sus hábitos de lactancia. De todas ellas, 120 quisieron realizar lactancia exclusiva durante, al menos, dos meses, 42 combinaron la lactancia con suplementos, y las 39 restantes decidieron no amamantar a sus hijos.
A pesar de que, según la Organización Mundial de la Salud, el concepto de lactancia materna exclusiva abarca los seis primeros meses de la vida del pequeño, en este estudio, los autores utilizan este concepto ciñéndose únicamente a los dos primeros meses después del nacimiento.
Tras el análisis, los neurólogos responsables del mismo observaron que el 38,3% de las mujeres que no practicaron la lactancia exclusiva sufrieron una recaída durante los primeros seis meses después del parto, en comparación con el 24,2% que siguió la lactancia exclusiva.
Comentarlo siempre con el neurólogo
A pesar de que las cifras no son tan poderosas como para poder afirmar que, sin lugar a dudas, la lactancia materna evitaría las recaídas de esta enfermedad, los autores consideran que, teniendo en cuenta que “no existe un tratamiento efectivo para prevenir los brotes tras el parto”, el efecto de la lactancia exclusiva “parece ser plausible”, ya que la actividad de la enfermedad regresó “en la segunda mitad del año después del parto, correspondiendo con el periodo en el que se introdujo la alimentación complementaria y el retorno de la menstruación”.
Una vez más, se desconoce por qué todo esto sería así, aunque Moral especula de nuevo con la importancia del factor hormonal, aunque recalca que “son necesarios más estudios” para conocer con exactitud cuestión. Lo que sí es cierto es que “hace tiempo que vemos que actitudes que antes eran muy dogmáticas tienden a ser algo más tolerantes”, afirma esta experta en relación al papel que la lactancia juega en la paciente con esclerosis múltiple y cómo esta se aborda en las consultas.
A día de hoy, explica Moral, se recomienda lactar o no “dependiendo de qué tratamiento siga la paciente”. “Si la enfermedad es muy severa”, cuenta, “se recomienda empezar el tratamiento nada más dar a luz, porque éste le va a proteger más que la propia lactancia”.
En cualquier caso, subraya, Moral, que describe la esclerosis múltiple como “la enfermedad de las mil caras”, ésta siempre será una cuestión que la futura madre deberá comentar con su neurólogo, porque “no hay un criterio claro”. “Si, en principio, la paciente tiene la enfermedad bien controlada, se le da esta información: se le explica que existen estos artículos científicos sobre el tema para que sea ella quien decida”.
Lo que consideran los autores del estudio es que “las mujeres con esclerosis múltiple que decidan amamantar deberían ser apoyadas, ya que está claro que la lactancia no aumenta el riesgo de un nuevo brote después del parto”.

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