Vivas para contarlo

La alarmante cantidad de feminicidios que en los últimos años se han ejecutado en República Dominicana ha dejado a su paso cientos de niños huérfanos, familias totalmente destruidas y la impotencia de una sociedad que sufre esa pérdida como si se tratara de algún familiar.

La ocurrencia de estos casos marca principalmente la vida que apenas comienza de los más indefensos del hogar: los infantes, quienes no solamente sufren la ausencia a destiempo de su madre, sino también la del padre, quien luego de cometer el crimen es condenado por el hecho, o recurre a la manera más común, el suicidio.
Estadísticas
Según el informe “Homicidios de Mujeres y Feminicidios Ocurridos en los Años 2014-2015” que realizó el Departamento de Estadísticas de la Procuraduría General de la República, han ocurrido 32 feminicidios y 31 homicidios de mujeres en los cuatro primeros meses del presente año.

Víctimas de violencia
Evelyn Fernández, (pseudómino) expresa que la relación que tuvo con la persona que la maltrató durante tres años empezó por internet cuando tenía 19 años. “Nosotros nos conocimos a través de una página web llamada ‘SexiOno.com’. Él me envió una solicitud y la acepté. Realmente me interesó por su foto”, comenta.

Dice que se conocieron personal y empezaron una relación. Semanas después decidieron emprender un proyecto de televisión, donde ella entrevistaba y él era el camarógrafo.
“Un día fue un artista amigo de él que no sabía de nuestra relación. El  muchacho me enamoraba y yo que me reía. Mi ex pareja se comenzó a dar cuenta e hizo un comentario, el artista respondió diciendo: No digas eso,  no sabes si ella en un tiempo puede ser la madre de mis hijos”, cuenta.
Narra que después fueron a la casa de su ex y este comenzó a insultarla y la agredió físicamente. Ella le dijo que ni su papá le había hecho eso y le aseguró que iban a terminar, algo que no pasó en ese momento.
“A pesar de eso tampoco podia salir, porque él decía que la mujer debe salir con el hombre, de lo contrario es prostituta. Cuando lograba irme se aparecía en el lugar. Ya era como un acoso”, comenta.
Con lágrimas en sus ojos y con la voz entrecortada, explica que lo peor que pasó fue que la obligó a tener una relación de tres, donde eran dos mujeres y él.
Narra que un día estaban teniendo relaciones los tres y la otra muchacha solo se interesaba por ella porque es lesbiana. “Él se molestó y comenzó a golpearme fuertemente y a darme patadas. Ese día pensé que me iba a matar”.
Expresa que al día siguiente estaba en tan mal estado que parecía un monstruo. Comenta que sus padres lo conocían, pero nunca sospecharon nada. Ella también conocía a los padres de él, y asegura que se llevaban muy bien.
“Siete meses después de eso y con tres años de relación decidimos terminar. Ya no aguantaba más. Durante ese tiempo nunca le puse una denuncia”, expresa.
Revela que actualmente son buenos amigos, pero todos los días se hace la pregunta de cómo aguantó tanto.
Ana Milagros Castro cuenta que conoció a su pareja cuando ambos eran adolescentes, ella tenía 12 años y él 15.
“Tuvimos nuestra primera relación sexual cuando yo tenía 13 años y el 16. A los 15 tuve mi primer hijo. Dos meses después salí embarazada nuevamente, pero me practiqué un aborto. Era muy joven para tener otro hijo”, narra.
Expresa que durante los dos primeros años todo fue muy bonito. Pero cuando empezaron a vivir juntos ya todo fue cambiando.
Con voz entrecortada, dice que él le decía que no podían estar juntos, porque eran de mundos diferentes. Ella le insistía que quería ser parte de ese mundo.
“No le dije a nadie de las peleas, pero se daban cuenta porque eran muy fuertes. Años después tuve dos hijos más, ya eran tres”, explica.
Dice que hubo un momento en el que habían tantos problemas que atentó contra su vida.
“Una voz me decía que me matara e hiciera parecer que él era el culpable. Creo que lo único que me detuvo fue Dios, porque hasta me llegué a tirar de las escaleras, pero él me agarró”, expresa.
Explica que la situación era tan fuerte, que cuando sus hijos veían que iban a pelear, iban corriendo y recogían todos los cuchillos y se iban para donde los vecinos y daban la alarma.
Expresa que en dos ocasiones le puso una denuncia en la Policía, pero no le dio seguimiento porque su intención nunca fue que estuviera preso.
Cuenta que en su casa lo querían mucho, pero cuando se dieron cuenta de sus vicios, se alejaron de él.
“Llegó a decirme que me mataría, que si no estaba con él no estaría con nadie. Sentía mucho miedo”, dice.
Se separaron varias veces, sin embargo, todavía no entiende cómo aguantó tanto. Considera que todo fue un propósito de Dios.
“En un momento la situación se tornó tan difícil que me senté a pensar, y llegué a la conclusión de que mi única solución era Dios. Comencé a visitar la iglesia y me convertí a Cristo. Semanas después mi pareja también lo hizo. Actualmente tenemos tenemos 14 años juntos y dos años de casados. Nuestras vidas han cambiado totalmente”, asegura.
PSICÓLOGO COMENTA
El psicólogo Juan Roberto Cruz considera que el incremento de la violencia en el país se debe al contexto en el que la sociedad dominicana se encuentra actualmente, donde las mujeres se enmarcan de gran manera en la sociedad.

“Ya la mujer está ganando espacios importantes en términos laborales y sociales que antes no tenía”, expresa.
Considera que también se debe a las creencias distorsionadas que el hombre tiene sobre el rol de las mujeres “y la falta de educación sobre temas de equidad y emocional, lo que tiene como resultado que los hombres no puedan controlarse al momento de emitir un juicio de valor o conversar con su pareja”.
Entiende que para poder prevenir el problema se debe implementar de manera efectiva la educación en valores, emocional y equidad entre uno y otro sexo desde la educación inicial.
Expresa que cuando una mujer ha sido víctima de violencia lo ideal es empoderarla y lograr que pueda valorarse positiva y adecuadamente para que entiendan que son dueñas de su vida y que tienen la capacidad de decidir si estar en una relación o no. Cruz considera que la falta de comunicación, los celos, la obsesión por permanecer con esa mujer, la forma errónea de pensar que si no puede estar con él no estarás con nadie más, son algunos de los principales motivos que incitan a un hombre a cometer el crimen.
Terapias
“Las terapias orientadas para mujeres maltratadas lo que buscan es cambiar esas ideas que tienen de creer que una relación debe ser para toda la vida y que se debe tolerar a un hombre que es violento, cosa que es totalmente errónea”, indica.

Manifiesta que es por eso que esas terapias buscan cambiar esas ideas erróneas y empoderarlas para que puedan tomar la decisión de terminar con una relación que no les convenga, antes de que termine en una tragedia, como el feminicidio.

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