Adelgazó sin régimen más de 45 kilos. Esto fue lo que hizo

Como explica Andie Mitchell en  Health, existen cientos de historias inspiradoras de personas reales que han perdido peso de una manera saludable, con técnicas y trucos que son mucho más sencillos de lo que creemos.
A diario escuchamos y leemos historias sobre personajes que se hacen famosos por perder decenas de kilos de peso y ser capaces de decirle adiós al sobrepeso. Muchos se dicen a si mismos un 'ya, , a cambio de no comer' o, los menos crédulos, aseguran que 'eso no hay quien se lo crea, ¡menudo  tienen las imágenes!'. Pues no.
Hace apenas siete Eli Sapharti, con 38 años y 1,82 metros de altura, pesaba más de 131 kilos. En menos de 14 meses consiguió perder más de 45 kilos y plantarse en los 81 kilos prácticamente hasta hoy, que pesa unos cinco kilos más porque ha ganado bastante masa muscular. Así fue su de no retorno hacia un peso y un aspecto saludable, y te sorprenderá lo realizable y realista de su método.
El  de inflexión
“Yo sabía que mi peso era un problema desde que era un niño”, explica Shaparti. Harto de que durante toda su infancia le apodasen con motes como 'culo grasa' o 'arroz con frijoles' –nombre que le dio su propio entrenador de fútbol aludiendo a su herencia cubana y a que se trata de un  alto en calorías– y todos se refiriesen a él como 'el gordo', y una vez pasada la adolescencia, Shaparti decidió ponerse a dieta.
“Era muy consciente de que mi peso había estado fuera de control durante años, sobre todo desde que había desarrollado presión arterial, colesterol y triglicéridos altos además de tener prediabetes. Padecí ataques severos de ansiedad y pánico a diario durante años”. Empezó a plantearse dietas radicales y remedios extremos para perder peso, practicaba deporte… pero apenas perdía unos kilos abandonaba el plan de acción agotado. “También gasté no cientos, si no miles de dólares en libros y programas de ejercicios que anuncian en televisión que terminaron acumulando polvo en un estante”, continúa. Algunos le funcionaron y pudo perder algo de peso –“en cualquier caso nunca más de 7 kilos”, aclara– pero en poco tiempo lo recuperaba y, lo peor, con algún que otro kilo extra.
Me costó años aceptar que ya no era el hombre del que las mujeres sólo querían ser amigas o el tipo que nadie aceptaría en su equipo
“En marzo de 2008 estaba en el aeropuerto de vuelos internacionales por un viaje de negocios, y al ir a comprar una botella de agua antes de subirme al avión, la joven y atractiva empleada del kiosco me dijo: '¿Sabes? Eres muy guapo para ser un tipo grande'”. Palabras que lejos de ser un piropo sólo le recordaron que lo más bonito que le podía decir una chica sexy era algo similar a 'no estás mal para ser un gordo'.
“En ese preciso momento tuve una epifanía sobre aquel vuelo: el agotador trayecto hasta la puerta, a la que llegué sudando, las miradas incómodas de los demás pasajeros que parecían rezar para que no me tocase a su lado, sentarme en el asiento y ver que casi necesitaba una extensión para el cinturón de seguridad. No podía dejar de pensar en lo gordo que estaba y en cómo cojones había llegado a ese punto”. Y paralelamente inició un viaje diferente, el que le llevaría a perder más de 45 kilos.
Estrategia de acción
En aquel viaje Sapharti no sólo le dio vueltas a lo gordo que estaba sino que estructuró un plan para poner fin a esa espiral de gordura que estaba afectando seriamente a su salud, física y mental. “Fue en ese momento cuando me comprometí a hacer dos pequeños cambios con el fin de tener una vida por lo menos un poco más saludable: caminar 15 minutos todos los días, y dejar de beber refrescos”, relata explicando que “¡solía beber dos litros de refresco al día!”.
No eran cambios radicales pero estaba seguro de que le ayudarían a seguir el camino correcto. Tanto fue así que en apenas una semana había perdido casi un kilo que se duplicó a los 15 días. “Estaba increíblemente emocionado porque, sin dejar de comer pizza, hamburguesas, pasta, pan, patatas y demás, ¡había perdido casi dos kilos sólo con estos pequeños cambios!”, comenta.
Poco a poco fue aumentando sus hábitos saludables: también dejó de comer fritos, los 15 minutos de caminata pronto pasaron a ser 20 y de ahí a comenzar a correr un kilómetro, dos, tres… tardo poco. Fue cada uno de estos pequeños cambios los que hicieron que consiguiese perder peso constantemente y de manera sostenida y sin tener que renunciar a nada: “Nunca me puse una meta que no fuese factible”, advierte.
“Actualmente he participado en 10 maratones de 5 kilómetros, un sinnúmero de carreras de 10 kilómetros, una Spartan y un maratón completo, y actualmente estoy entrenando para correr el maratón de Nueva York en noviembre”, explica orgulloso.
Y ya no hay quien le pare
En el transcurso de 14 meses había perdido casi 50 kilos y pesaba 81 kilos. “Mi presión arterial era mejor con 40 años que cuando tenía 25. Me había liberado de todas mis dolencias incluyendo la ansiedad severa y el trastorno de pánico. Mentalmente me sentía más fuerte ¡y mucho más seguro! Por primera vez en mi vida, creía realmente que podía lograr cualquier cosa que me propusiese”.
Físicamente, le costó bastante asumir que su apariencia había dado un giro de 180 grados: “Al principio todavía me veía a mí mismo como el tipo gordo, incluso cuando otros denominaban mi apariencia física como de 'apuesto' o 'atractivo'. Me costó un par de años aceptar que ya no era el hombre del que las mujeres sólo querían ser amigas o el tipo que los chicos no aceptarían en su equipo”, explica.
Sin dejar de comer pizza, hamburguesas, pasta, pan y demás, ¡había perdido casi dos kilos en dos semanas sólo con dos pequeños cambios!
Fue a raíz de encontrarse mejor consigo mismo que decidió compartir su estrategia para ayudar a otros a alcanzar sus metas personales. Charlas de motivación, conferencias, unas redes sociales muy activas e incluso un libro, le convirtieron en el ídolo de masas que es hoy FAT Boy FIT Man.
“La mayoría de los que han tratado o están tratando de acabar con su sobrepeso tienen una mentalidad de todo o nada. Esta forma de pensar lleva a episodios de dieta y ejercicio compulsivos que siempre terminan en fracaso. El mejor consejo que puedo dar a los demás para conseguir perder peso y no recuperarlo es buscar cada pequeño cambio que puedan hacer ahora hacia un estilo de vida más saludable. Parecen poca cosa hasta que se convierten en un hábito y entonces, incluyes otro pequeño cambio, y otro, y otro...”
Vale, pero ¿cuál es su dieta?
“Mi alimentación diaria es casi siempre igual. Incluye una combinación equilibrada de carnes magras y aves, carbohidratos complejos como el arroz integral, avena o batata, y grasas saludables como las derivadas del aceite de oliva, nueces, aguacate o linaza”, relata. Además, Sapharti no se limita a tres comidas diarias sino que toma algo cada tres o cuatro horas y, como acompañamiento a su entrenamiento deportivo, también toma batidos de proteínas y ciertos suplementos.
“Al principio de mi viaje hacia la perdida de peso eliminé ciertos alimentos de mi dieta e incluso me abstuve de comer de vez en cuando”, confiesa, “pero a medida que mi estilo de vida evolucionó y me convertí en un atleta, empecé a permitirme ciertos alimentos que considero caprichos como pizza, pastel, yogur helado, palomitas de maíz y el vino una vez a la semana”.
La lucha por mantenerse el nuevo peso
“Muchas personas establecen una meta de perder equis número de kilos, y, una vez llegan a ese punto, caen de nuevo en los mismos malos hábitos que les llevaron a tener sobrepeso”, relata el ya experto en nutrición y asesoramiento deportivo. “Mi éxito para mantener la pérdida de peso es que mi salud es tan prioritaria como mi familia y mi trabajo”, sentencia.
Una dieta saludable y ejercicio diario, sin permisos de fin de semana: “Incluso cuando no tengo ganas de moverme pienso 'voy un rato ir al gimnasio' o 'saldré a la calle a correr'. Me digo a mí mismo que sólo tengo que ir y aunque sea caminar de pie en la cinta o en el exterior durante 10 minutos. Si después de 10 minutos todavía no tengo ganas de hacer ejercicio, me doy permiso para ir a casa. Tras siete años haciendo esto, nunca me he ido a casa”.
Fuente: El confidencial

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