Cómo retomar tu sexualidad después de tener un bebé

, el embarazo y el período post parto representan un abismo de tiempo y distancia entre la pareja. Pasan 9 meses de embarazo y alrededor de 3 meses de recuperación. Se viven noches de desvelo que llevan al agotamiento, cambio en la  , la lactancia, desajuste hormonal, fluctuaciones emocionales, inhibición de la libido entre otros factores, todos estos representan situaciones nuevas y desafiantes para la pareja.
La llegada de un nuevo integrante al  significa la  y amor entre los padres. Sin embargo, esta nueva fase de padres primerizos puede despertar de forma inesperada escenarios sorpresivos. ¿Qué sucede cuando el padre empieza a sentirse desplazado por su propio bebé? ¿Cuándo empezaron a cambiar las pláticas de pareja a temas de crianza? ¿Cómo logra que la mujer se reconcilie con su imagen para recuperar su intimidad?
Los padres quedan absorbidos por un modelo de perfección: cuidar cada detalle, no equivocarse, tener lo nuevo y lo sofisticado en cuanto a la tecnología para el bebé. El cambio que se ha producido ante los nuevos ojos supone un enfrentamiento frontal a la vida misma. Los padres actuales cometerán muchos errores, igual que sus padres también los cometieron; pero no deberían asustarse por ellos, puesto que sin errores no hay progreso y sin problemas no hay soluciones.
Se sabe, se escucha y se encuentra en un sinfín de bibliografía sobre métodos de crianza y escuela para padres. Sin embargo, ¿dónde queda el cómo recuperar a la pareja ante la llegada de los hijos? Dónde se explica la fase de cambio y de adaptación que para muchos representa una fuerte crisis ante un distanciamiento físico y emocional de la pareja.
A muchas mujeres de ActitudFem, que en momentos llegan a sentirse frustradas de ver a sus esposos alejados y no saber cómo volver a encontrar su propia dinámica de pareja, les compartimos algunas formas para lograrlo.
Proceso de adaptación
La llegada de un bebe representa algo desconocido para ambos. Muchas veces uno llega a fantasear con una idea de lo que será su propio bebé. Su rostro, personalidad y la fácil convivencia con la pareja. En minutos se llega a idealizar y a depositar anhelos y altas expectativas. La realidad en momentos es otra: el bebé en un inicio no convive, a veces lloran mucho, pueden tener dificultad para conciliar el sueño, presentan problemas de alimentación o dolor en el amamantamiento, etc.
Este periodo de desvelos, irritabilidad y cansancio representa una situación transitoria. Los primeros meses los bebés necesitan al 100% de los cuidados de sus padres por lo que la relación de pareja se verá mermada. Cuando el bebé empiece a tener un horario y rutinas de comida y descanso ambos encontrarán de nuevo un espacio juntos.
Cimientos sólidos
En momentos de crisis y de monotonía muchas parejas buscan un escape a los problemas de la relación. Logran desviar y maquillar el síntoma con una nueva ilusión, el buscar embarazarse. Creen que será la solución y el lazo más fuerte como pareja. Por lo contrario, se sabe que para poder afrontar los cambios de un bebé en la relación de pareja deben de tener cimientos sólidos; capacidad para dialogar, para empatizar, para resolver, construir y perdonar. Es por ello que al no tener sólido el pilar más importante, la pareja, cuando llegan los hijos se ve fracturada la relación hasta llegar al divorcio.
Empatizar con la mujer
La madre puede encontrarse agotada y con una ola de sentimientos ante esta nueva experiencia. A pesar de que ella puede estar enfocada las 24 horas del día a su bebé, necesita saberse y sentirse amada por la pareja. Necesita sentirse validada, apoyada y reconocida ante este nuevo rol.
Cada mujer es diferente. Para que un hombre comprenda verdaderamente lo que una mujer necesita, un simple diálogo con ella sobre algún tema especial puede crear una diferencia grande y duradera.
Incluir a tu pareja
El rol de padres es de dos. Incluir a la pareja desde un inicio genera mucha seguridad y confianza en el hombre. Cuando la mujer quiere responsabilizarse y hacer todo para el bebé, deja excluida la función tan importante de la pareja dentro de la paternidad.
El compartir ambos momentos con el recién nacido como bañarlo, cambiarlo, arrullarlo, abrazarlo, los coloca en un plano de entendimiento mutuo. De esta forma no se pierde el rol de ser pareja sino se añade el ser padres.
Reafirmar la comunicación
El siempre tener un espacio donde platicar les ayudará a fortalecer su relación. Hablar de los miedos, retos de la llegada del bebe, de propias frustraciones y de sus gozos, les traerá unión. Comunicar necesidades propias y de pareja es una propia iniciativa de que ambos se preocupan por sí mismos.
Tocar el corazón
Pudiera resultar muy normal que el hombre en momentos se sintiera olvidado por su pareja al tener pocos o nulos encuentros sexuales en el periodo post parto. Muchos trataran de buscar un encuentro sexual cuando la mujer se siente totalmente agotada y sin libido sexual. Sin embargo, el hombre primero se deberá tocar el corazón y luego ir a lo sexual.
Para que una mujer se sienta satisfecha sexualmente, necesita, en primer lugar, sentirse apoyada emocionalmente en su relación. La mujer necesita el amor, palabras afirmativas y cariñosas para abrirse al encuentro sexual.

Hablar de la sexualidad
Efectivamente la sexualidad representa una esfera muy importante para la pareja. Sin embargo después del postparto debido a un desajuste hormonal y distintos factores la libido en la mujer se ve inhibida. Es importante no dejar por desapercibido este tema y trabajar como pareja en volver a encontrarse. Buscar momentos a solas para platicar y besarse cuando el bebé esté dormido resultará un espacio idóneo.
El sexo le permite a un hombre sentir su necesidad de amor, la excitación sexual es la clave que los ayuda a sentirse más unidos y reafirmar su compromiso con ella.
Reinventar acuerdos
Los hijos llegan a la vida de los padres para tocar y transformar sus vidas. Permanecen varios años tras el regazo del hogar y después vuelan tomando su propio camino. Es muy importante no dejar a un lado rol de pareja, de amantes y de cómplices. Lo relevante no radica en la cantidad de nuevas vivencias que ambos acumulen sino más bien en la trascendencia de las mismas en su relación.
Fuente: ActitudFem

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